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Algo que nos caracteriza a los argentinos es el folklore que hay en las comidas de cada fecha patria. El Locro y las empanadas nos unen a través de una tradición nacional, una excusa para juntarnos en familia o con amigos. Algo que sin dudas se revalorizó durante esta cuarentena al darnos cuenta cómo se echaba en falta.

Pero además del ritual de sentarse juntos en la mesa, hay historias que se esconden en las cocinas donde se elaboran estos platos, ya sean realizados en bodegones de barrio o por grupos de personas que buscan un fin solidario. Este último fue el caso de nuestra experiencia en el Gran Locro Participativo que realizamos junto a todas las Instituciones de barrio Luis Agote y Pichincha el pasado Lunes 16 de Agosto. Una jornada solidaria que sin duda quedará en el recuerdo de todos los que pasaron a buscar su porción de locro.

Y a nosotros, quienes estuvimos también en la organización del evento, nos quedará la hermosa experiencia compartida entre trabajo, charlas y las enseñanzas de Octavio Peralta, nuestro “Locrero” oficial.

Melisa: ¿Quién te enseñó a cocinar Locro? O ¿De dónde sacaste la receta?

Octavio: – Lo aprendí en el partido. Una de las tantas cosas buenas que aprendí en el partido socialista, en el cual voy a cumplir cincuenta años el año que viene, fue esa. Porque nosotros hacíamos grandes locros en la sociedad rural donde había todo un trabajo previo. Mi primer locro fue el 25 de mayo de 1974 se hizo en el club Redes cordobesas y viajamos desde Rosario para que los compañeros de Córdoba se dedicaran al acto y a hablar con la gente. Me acuerdo como si fuera hoy que se cocinaba con leña. Uno de los compañeros que se encargaba de mantener el fuego en las ollas era el marido de la compañera ex intendenta Mónica Fein, Miguel Caravaca.

La receta está armada por los compañeros de Las Parejas, que hacen todos los años locro y es producto de un trabajo de muchos años, ellos han ido haciendo los cálculos más que nada en base a una observación y buscar antecedentes de otros lados. Este es el origen de la receta de este locro que yo les traje la primera vez cuando lo hicimos en la escuela Gurruchaga y es la que hicimos ayer y la que espero que sigamos haciendo por mucho tiempo más.

Melisa: –  ¿Hay algún secreto en esa receta, algo que se vaya transmitiendo a los ayudantes para que puedan hacerlo la próxima vez?

Octavio: – El locro es una actividad no solamente desde lo comestible interesante, es muy buena para llevar adelante en una organización como la de ustedes, porque genera participación genera diálogo mientras se hacen todos los preparativos previos, cortar la cebolla de verdeo por ejemplo es todo un tema y eso hace que dialoguemos. A mi me pasó con una de las chicas maestra charlar un rato largo sobre la realidad el ejercicio de la docencia en tiempo de pandemias. ¿Secreto? No, no hay ningún secreto, sí hay cuestiones claves, cuando el locro empieza a hervir, hay que revolver, revolver bien, sin levantar la pala, siempre con el remo apoyado sobre el fondo de la olla para que no se pegue, porque el poroto y el garbanzo en ese sentido son muy traicioneros, si te descuidás se pegan y te arruinan una olla automáticamente porque el olor que genera y produce en el gusto del locro es imposible comerlo.

Te diría que el secreto pasa por mantener la constancia, no tiene que ser la olla muy grande para poder revolver bien, porque es muy pesado y no es fácil revolverlo. El lunes fue muy importante la gente que asistió en la cocina como Matías y los amigos de la comunidad Quom que convocó Víctor.

Melisa: Que lindo esto que me decís de todo lo que es folklore de la organización del locro. La verdad que yo lo viví así en ambas ocasiones. Fue una hermosa experiencia. ¿Crees que realizando estas actividades en diferentes barrios podríamos provocar cambios en la participación y la actitud de la comunidad?

 

Octavio: – No tengas dudas que es así. Este tipo de actividades que generan participación, que permiten que la gente se involucre con algo solidario, que construya no de forma individual sino para que otros se beneficien.  La mayoría de los que estamos allí las necesidades básicas las tenemos resueltas, y actuamos de esa manera porque tiene primacía en nuestra forma de ser la actitud solidaria. Reconocer esa situación no es un gesto individualista, tiene que ver con que hace falta que haya muchos rosarinos, santafesinos, argentinos con las condiciones que expresan ustedes para poder trasformar esta realidad, para recuperar la cultura de la participación, la explosión de la gente que se vivió al principio de la democracia. Lamentablemente luego no se consolidó con acciones concretas, en eso pesa mucho el papel de nosotros los políticos, porque si no recuperamos el papel de la participación y la solidaridad gana el individualismo, las opiniones egoístas de resolver lo tuyo, cuidar tu espacio y no pensar en el otro.

Melisa: – con respecto a lo que mencionas, el objetivo de recaudar fondos con el Locro Participativo es realizar un Corredor Lúdico para motivar a los chicos y chicas que vuelvan a jugar en las veredas. Creemos que es una manera de combatir la inseguridad  y que el recuperar el uso de los espacios públicos permitiría a los niños y niñas desarrollar su autonomía y generar lazos con sus vecinos formando grupos de referencia. En Roldan, tu actual ciudad, se vive diferente. Allí los niños son libres de andar en bicicleta y jugar en las veredas ¿Crees que puede terminar esta paz al igual que pasó en Rosario o se pueden tomar medidas preventivas para que no suceda?

Octavio: – El riesgo existe de que algunas cosas se distorsionen, pero creo que estamos a tiempo de tener los correctivos necesarios para lo que está pasando en Rosario no suceda. Hay un detalle fundamental: Los barrios han sido habilitados sin un planeamiento. En consecuencia, después de que la gente construye su casa y se instala, observa que no tiene gas, no tiene agua potable, no tiene cloacas que es la demanda mayor. Que todos los servicios deberían estar habilitados previamente instalados y después abrir la venta de esas tierras.  Hay un terreno muy grande entre las Acequias y las Acequias del aire que ha sido comprado por un desarrollador que va a construir allí viviendas de cierto nivel. El debate en el concejo fue habilitarlo con todos los servicios- y hay uno que es fundamental- que es que tengan escuelas. En la actualidad ya no hay bancos libres.  Pero sí, yo creo que podemos evitar las consecuencias de lo que está pasando en Rosario y en las grandes ciudades. El único animal que tropieza dos veces con la misma piedra dicen que es el hombre pero estamos intentando que en Roldan, en base a las experiencias no cometamos ese error. En lo personal traslado la experiencia municipal de descentralización, creo que fue un avance extraordinario el de los distritos, de lograr que la gente no se tenga que ir hasta el centro. Y alrededor de los distritos lo que haría falta es la incorporación de actividades deportivas.  Si yo tuviera posibilidades instalaría gimnasios para que todos los chicos y chicas puedan practicar deportes no sólo en canchas de fútbol o espacios abiertos, no es una cuestión de presupuestos es una cuestión de decisión política.

Melisa: – ¿Qué puntuación le darías a tu locro de ayer?

Octavio: – No existe la perfección en ninguno de los órdenes de la vida. Sí existe lo mejor posible y bueno, en ese contexto, me parece que un 8 o un 9 está bien.

Melisa: – Yo me voy a guiar por todos los mensajes que recibimos desde todas las Redes Sociales de la vecinal felicitando a los cocineros  ¡Y te voy a poner un 10! Gracias Octavio por tu colaboración, buena onda y predisposición con esta causa. Te esperamos todos los años -si tu trabajo como próximo intendente de Roldán- te lo permite.

Octavio: – Todo lo que esté a mi alcance lo haré. Siempre le agradeceré a Victor que me haya permitido conocer a un grupo de seres humanos maravillosos. Participar de actividades solidarias para mi es una caricia al alma y ustedes lo posibilitan. No se rindan, como dice Benedetti.

Gracias por la entrevista

 
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